Los sesgos judiciales son prejuicios o creencias personales (muchas veces inconscientes) que influyen en las decisiones de jueces/as, peritos y funcionarios/as de los Tribunales de Familia. Aunque el sistema debe garantizar imparcialidad, aunque,  algunas veces, estos sesgos generan decisiones desiguales, injustas o estandarizadas sin considerar el contexto de cada familia.

Ejemplos de sesgos judiciales comunes en tribunales de familia

1. “La madre siempre es la mejor cuidadora”

Existe una presunción informal en muchos tribunales de que la madre es la figura más idónea para el cuidado de los hijos, incluso cuando hay evidencia de que el padre está más disponible, es más responsable o tiene una mejor relación con el niño/a.

Esto puede llevar a negar custodia compartida o excluir al padre injustamente, especialmente en separaciones no conflictivas.

2. Desconfianza automática hacia mujeres que denuncian violencia

En muchos casos, las mujeres que denuncian violencia intrafamiliar son cuestionadas, se pone en duda su testimonio o se interpreta como una “estrategia para quitar a los hijos”, especialmente cuando hay conflicto por la custodia.

Esto revictimiza a la mujer y normaliza patrones de abuso bajo el argumento de “ambos se agreden” o “es una disputa de pareja”.

3. Sesgo judicial de clase social

Las decisiones judiciales suelen ser más estrictas con mujeres de sectores vulnerables, exigiéndoles más pruebas, tratándolas con condescendencia o considerando que “no tienen cómo criar solas”.

Se termina deslegitimando su maternidad y sus decisiones sobre el bienestar de sus hijos/as.

4. Sesgo judicial regional

La interpretación de conceptos clave como “interés superior del niño”, “violencia psicológica” o “capacidad parental” varía entre regiones. Algunas cortes son más conservadoras o tienen menor formación en género y niñez.

Por ejemplo, lo que en Santiago se considera violencia simbólica o control coercitivo, en regiones puede no tomarse en cuenta.

5. Sesgos judicial contra padres comprometidos

Muchos hombres enfrentan trabas para ejercer su rol activo como cuidadores. Si no tienen una relación de pareja con la madre, el sistema tiende a excluirlos, demorando años en reconocer su derecho a ver o cuidar a sus hijos.

Esto también es un sesgo: asumir que todo padre separado es irresponsable o desinteresado.

🛠 ¿Qué consecuencias tienen estos sesgos judiciales en familia?

  • Decisiones injustas que afectan la vida de niñas/os.
  • Pérdida de confianza en el sistema judicial.
  • Normalización de la violencia estructural.
  • Mayores conflictos y judicialización innecesaria.
  • Re-victimización de mujeres o exclusión injusta de padres.

✅ ¿Cómo avanzar hacia un sistema más justo?

  1. Capacitación obligatoria en enfoque de género, infancia y diversidad para jueces, fiscales, peritos y trabajadores sociales.
  2. Protocolos de evaluación estandarizados y con perspectiva de derechos humanos.
  3. Supervisión interinstitucional y auditorías externas de fallos judiciales en casos sensibles.
  4. Escucha activa a niños, niñas y adolescentes, con acompañamiento psicológico y sin sesgos adultocéntricos.
  5. Reconocimiento de nuevas formas de familia (homoparentales, monoparentales, extendidas) sin discriminación.

Importante «Sesgos judiciales en tribunales de familia»

“Muchos fallos familiares no responden a la realidad, sino a prejuicios invisibles. Por eso, luchar por tus derechos también es visibilizar los sesgos del sistema.”